domingo, 2 de noviembre de 2014

Voz en mano


«Confesión»


«La tarde azul del mar me hizo pensar en las tardes azules de la tierra»
Vargas Vila*


Hoy la fantasía ascendió de entre los fantasmas que me acechaban desde hacía un año. Hoy regresó la sangre a mis venas, el azul a mis pies, el color a mis palabras, y lo mágico a mis ojos. Hoy nací por voluntad propia.

Mis bifurcaciones han decrecido, mis sueños aumentaron, mis miedos persisten, mas mis palabras se liberan de esta cárcel de huesos y carne putrefacta.

Años atrás hubiese preferido sufrir, dejar que una lágrima ruede por mis mejillas, hacer traslúcidos cada uno de mis latidos humanos; pero hoy no. Hoy prefiero que esta voz, que inunda mis manos, no llore, sino cante. En este día nublado prefiero que mis carnes se refresquen, y canten. Que mis cabellos se vuelvan a teñir de negro, y que mis lágrimas, solas, deambulen por mi interior hasta perderse y extinguirse.

Hoy no quiero gozar melancólico, por el contrario, me invade la luz. Cuerpo y alma. Hoy mi cuerpo es tierra compacta. Hoy soy firme y mis profundos son irreconocibles, así como mis cimas son admirables. Hoy no importa el agua que se evaporó por mis poros, aun menos la saliva que expulsé en la calle por desprecio.

La luz intermitente se opaca extinguiéndose.
La amapola que florecía en mí se marchita.
Mis cuatro paredes ya no son más dolor.
El pez murió.

Se transformó lo que ocultaba en mí. La mariposa que paseaba libre, desapareció. También se extinguió el cansancio.

Hoy la luna ya no aúlla. Mi corazón se convirtió en carne. Ya no más la caminata por mi almohada para desafiar a mis sentimientos. Quizá.

Mi perfume se adhirió a la roca que siempre veía en la puerta, y hoy desapareció. El charco se convirtió en manantial.

Desapareció la máquina que respiraba por mí.


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*VARGAS Vila, José María

1902 “¡En el mar!”. Copos de espuma. España: Librería de la Vda de Ch.

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