«Cuatro paredes»
Un suspiro, solo uno, bastó para que la distancia se eleve y se pose en nuestra casa, sobre ella, surcando nuestros cuerpos, eliminando nuestro nudo; expectorante de nuestro calor hacia otros cuerpos. Hacia otros árboles.
¡Y qué bueno!
Nosotros, unidos, no servimos. Nos convertimos en heces, con olor fétido, en medio del camino, mientras se acerca más hacia nuestros ojos. Y nuestros ojos se evaporaban ante el espanto de nuestras caras. Sin embargo, ambos callamos. Gran error.
[...]
¡Ay, la costumbre! Acto para más cruel y despiadado.
Ay de aquellos que se quedan porque el otro camino se torna oscuro; ay de otros que sienten porque ya el vacío es el miedo instalado en las células.
Todo pasa, tranquila: tu costumbre se aniquilará a sí misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Agradeceré su critica, todos aprendemos en el camino.