sábado, 7 de junio de 2014

Placer o mesura

<<Confrontalismo>>

El primer paso, acaso el más importante, es escoger una buena piña, siempre escogiéndola por su olor: fuerte, penetrante, oscuro. Después de mantenerla en la bolsa de compras, se la pela, cortando y desprendiéndola de su cáscara, y si es que se le quiere utilizar para otros manjares, se la debe guardar; y cortar en cuadrados pequeños, que puedan entrar en la licuadora, para que se la pueda combinar con agua y, si es de nuestra preferencia, miel o azúcar, y para el gusto, gotas de esencia de vainilla. 

En el momento en que se la combinó con agua y el ingrediente que le dé dulce, dependiendo, se la debe colar, para que su consumo se haga más agradable y pasable. El jugo de piña, con excepción de las demás frutas que hacen de nuestro paladar un establecimiento de operaciones para descifrar los sabores imaginables e inimaginables, se debe disfrutar helado, ya sea con cubos de hielo agregados al finalizar la operación o agregados en el mismo instante de la fusión. Cuando todos los ingredientes estén fusionados, y la bebida esté en condiciones aptas para su consumo, tiene que servirse en una taza, más que en un vaso, esto, para que dicho recipiente pueda abarcar la mayoría de la preparación.

Ahora, cabe recalcar que, si la persona que consumirá dicha fusión de ingredientes, está enferma, por gripe, asma o bronquitis, debe abstenerse de algunos de ellos, de los ingredientes, a no ser que su preocupación no sea la de curarse, si no, totalmente por su contrario, la de enfatizar el punto que haga de su enfermedad un caso incontrolable por la generalidad.

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