<<Confesión>>
Quizá aquel día fue el último en que me acordé de ti. Esta vez tuve que forzar a mi memoria recordarte para poder escribirte -quizá con esto miento, otra vez- y así crearle un fin a aquella historia que nunca empezó. Los recuerdos a penas me llaman hacia ti.
Aquella vez prometí acordarme una vez más de ti, quizá me estaba obligando a algo. Ahora, en el mejor de los casos, pienso esto porque ya dejé que mi mente crea que todo lo que pasó fue una amalgama muy buena de ilusión y obsesión. Fue tal vez poco el tiempo que esperé una respuesta tuya -muy cerca de unos dos años- y ahora, creo, por fin le encontré el sentido a la metamorfosis que, decía y creía, me estaba sucediendo "gracias" a ti. Todo se volvió más relativo de lo que pensaba, más efímero y, tal vez, más placentero. Con placentero no sé exactamente a qué me refiero.
Estoy en esta calle recordándote forzadamente y empiezo a creer que nunca, nunca y nunca debí dejarme someter por tus encantos, pero claro, cuando los sentimientos llegan a su clímax, la razón ocupa un lugar nulo en las decisiones. Y, ¿qué son decisiones si cada vez que te veía dejaba que todo mi ser se rinda, sin siquiera luchar, ante tu presencia? Mis decisiones se convirtieron en nada, en un todo que se entregó completamente ante tu ser, ante tu esencia, ante tu pensamiento, ante todo lo que representaste y -otro tal vez- quizá sigues representando en mi, en lo que soy y en lo que pretendo ser.
Hoy -y creo que estoy pecando por pensar en una palabra tan grande- siento que si bien te conocí de una forma algo accidentada, sirvió como pista fundamental para seguirla y no acercarme a ti. Y no la seguí. La ignoré como ignoro continuamente el olvido. Siento que me estoy quejando y, en cierto modo, renegando de conocerte, pero esto es más de lo que yo significo, si es que tengo algún significado.
Representaste una superación momentánea que quise prologar, y un pensamiento casi exclusivo, también un sentimiento. No fuiste una necesidad o una alimentación para mi ego, aunque esto estuvo algo camuflado entre las mil y un capas que representan mis pensamientos. En cierto modo, todo está camuflado. Todo.
Ahora puedo decir, mintiendo otra vez, que prefiero decirte adiós y olvidarte.
*En respuesta a MAÑANA (ver archivos del blog)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Agradeceré su critica, todos aprendemos en el camino.