<<Cuatro paredes>>
Sonríe mientras yo, al pie de mi sentir, escribo.
Como una gota de sangre -mísera gota- que prefiere rebelarse, brotar y rodar. Roja. Roja como un tomate al cuadro, roja como una rosa con espinas que dañan, que gloriosamente dañan. Dicen, y creo, que el amor es rojo, como la sangre, como un tomate al cuadrado, como la rosa con espinas, que dañan, que alegran, que enseñan, que proyectan. Tu boca es roja. Tus cabellos, tu cara, tus ojos, tus manos, tus huesos; rojos. Dañan, alegran enseñan, proyectan y, nuevamente, dañan.
La botella que envuelve, roja; el foco que alumbra, rojo; las paredes que limitan, rojas; el aire que mantiene, rojo; el agua que limpia, rojo; el suelo, el cielo, las palabras; rojos. Y, sucesivamente, en un acto de necesidad, tu ser más rojo aun.
Mi rebeldía al pensar, plasmar compartir y escribir; también rojos, como un tomate al cuadrado, como la rosa con espinas, que dañan, que alegran, que enseñan, que proyectan.
Los gritos, ilusiones, deseos, temores y motivos que escondo; negros con tintes de blanco o quizá, como bien quisiera el caminante, rojos como una gota de sangre que prefirió rebelarse.
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Agradeceré su critica, todos aprendemos en el camino.