<<Cuatro paredes>>
En la playa se quedó mi ilusión con tu recuerdo.
Olvidé el perfume de tus cabellos, la textura de tus manos, la luz desbordante de esperanza que te rodea, la esencia de tus palabras, y a mi corazón retorcido por la emoción de verte, abrazarte y, sobre todo, besarte.
En la playa se quedó mi ilusión con tu recuerdo.
Olvidé el perfume de tus cabellos, la textura de tus manos, la luz desbordante de esperanza que te rodea, la esencia de tus palabras, y a mi corazón retorcido por la emoción de verte, abrazarte y, sobre todo, besarte.
Recuérdame, por favor. No me olvides como yo lo he hecho.
Intento imaginar tu caminar en mis sueños y dejar atrás las pesadillas del olvido. Sin querer te olvidé, perdóname, por favor. No quise hacerlo, pero el tiempo me obligó a olvidarte aunque te siga amando.
Te escribo para tratar de acordarme de aquella ocasión en la que estuvimos juntos, jugueteando como dos niños traviesos, dando vueltas por el mismo camino, amándonos como si no existiera el mañana. Aún recuerdo mi pregunta en aquel oscuro cartel mal formado, pero mi memoria se encargó de borrar tu respuesta para no sufrir más.
En la playa, ante la muerte del sol, te abracé para poder amarte, pero disculpa, no tuve valor para continuar y no me arrepiento.
Recuerda por mí todo lo que olvidé.
Ahora me arrepiento del silencio que abracé cuando tuve que hablar, cuando no le permití a mis sentimientos comunicarse con mi corazón. Y quisiera retroceder el tiempo y poder describirte, pero no puedo: ¿significa que ya no te amo?
Ahora me arrepiento del silencio que abracé cuando tuve que hablar, cuando no le permití a mis sentimientos comunicarse con mi corazón. Y quisiera retroceder el tiempo y poder describirte, pero no puedo: ¿significa que ya no te amo?
Quise olvidarte para recordarte, pues ahora estás en mi mente sin alguna memoria de nuestro pasado, estás en mi mente sin el recuerdo del camino que obstaculizamos con la redundancia de un te quiero, estás en mi mente sin el peligro de caer en el profundo abismo.
[...]
Este es el final, así llegaré al inicio y por fin te podré decir: «solo recordé tu esencia para abandonar a tu existencia».
«Dejo de escribir para ignorar tu existencia, olvidándote para recordarte al pie de una luna imaginaria, con la brisa del mar quebrando mis palabras.»
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Agradeceré su critica, todos aprendemos en el camino.